domingo, 13 de agosto de 2017

¿QUIÉN EN CUBA PUEDE SER CONSIDERADO “REVOLUCIONARIO" O "DIRIGENTE REVOLUCIONARIO"? por Pedro Acosta (NIKKA)

¿Ante el fracaso, redefinir el concepto de Revolución?
Esta columna se la dedico a todos aquellos que se proclaman a sí mismos “Revolucionarios”.

Hace 17 años y debido a su fracaso, Fidel Castro se vio obligado a redefinir el concepto de Revolución, y esto es algo que según los criterios filosóficos leninistas se llama “Revisionismo”. Pero como Fidel era omnipotente, podía hacerlo todo, y por supuesto, así lo hizo.

Entonces movió a su gente quienes de forma manipuladora como siempre lo han hecho todo, “forzaron que todos firmaran los tan controvertidos conceptos que él hizo de “Revolución”, violando por demás con ello, todos los criterios vertidos sobre el significado filosófico de esta palabra. Pero esta redefinición adquiere más valor cada día que pasa.

En aquel entonces y como siempre lo hacen, realizaron el plebiscito a la manera “revolucionaria”. Públicamente, y no mediante un voto secreto porque conocen bien el pánico a señalarse que siente todo el pueblo. Con el resultado de las firmas - dato que nunca ha sido divulgado y que por demás es imposible de verificar -  pretenden avalar el supuesto “apoyo incondicional” del pueblo al desgobierno que domina la isla por más de cincuenta años.

Pero…antes de seguir adelante quiero hacer una reflexión sobre ese “concepto que plantea en una de sus partes: “Revolución es cambiar todo aquello que deba ser cambiado”. Y yo me pregunto:

¿Quién determina todo lo que debe ser cambiado y por qué otra cosa deberá cambiarse? ¿Será el pueblo soberano quien lo decida? o es un derecho que se otorga el Buró Político y da a los que se dicen “revolucionarios”.

A Fidel Castro se le olvidó explicar en su redefinición, qué cosa era lo que había que cambiar, porque millones podrían interpretar - y no está mal suponerlo - que al decir “cambiarlo todo”, se refería a que había que cambiar a todos los dirigentes del país y al Partido Comunista de Cuba.

Realizando un “revolucionario” esfuerzo traté de plasmar mi criterio, sobre la “Involución”, pues es esto lo que ha pasado en Cuba. Mi análisis está basado en su clara proposición. En primer lugar, lo aplico a los más altos dirigentes del país. Deben cambiar para ser como nos hicieron creer ellos eran (o debían ser).

¿Y cómo serían? Serían dirigentes que no viven por encima del nivel de vida promedio de su pueblo, y mucho menos a expensas de este, comparten sus sacrificios y privaciones, y exigen que su familia también lo haga. Y bajo ninguna circunstancia hace uso particular de los recursos del Estado e igualmente impide que los suyos lo hagan.  Es modelo y ejemplo, e inculca a su familia los valores de la modestia, la sencillez y la austeridad.

Es capaz de escuchar a su pueblo y actuar en consecuencia. Calla y atiende, no es prepotente, autosuficiente ni soberbio.  No manipula, mucho menos miente. No impone sus criterios e ideas, ni aprovecha su poder e influencia sobre los demás para proclamar su “verdad” y lograr sus fines.  Perdona y no permite la venganza, ni el ajuste de cuentas.

No consiente y lucha por impedir que sus compatriotas se enfrenten entre sí, no alienta la colisión, ni permite que se humille a quien no piensa igual.

Dirige con inteligencia y honestidad, para resolver los problemas y no hace malabares con los recursos y la economía del país y nunca experimenta ni juega con las vidas de sus compatriotas.

Dirigente revolucionario es el que no acepta un cargo por cumplir con un supuesto y falso sentido del deber, y lo ocupa solamente si se siente preparado para ello. Es consecuente con lo que predica, y se comporta a la altura de la situación.

Dirigente revolucionario es aquel que ante los múltiples y reiterados errores cometidos y el fracaso, pide disculpas al pueblo reconociendo su incompetencia e incapacidad. Que no se aferra al poder y comprende cuando ha llegado el momento de entregar el poder a gente nueva, más capacitada, y que tengan una real y consecuente visión del momento histórico en que se encuentra la humanidad.

Entonces se podría pedir al pueblo que lo firmara, y estoy seguro que millones de compatriotas seguramente iban a firmar sin miedo la nueva definición del “dirigente revolucionario”.

Para terminar mi reflexión diría: Revolucionario es quien no roba, ni recepta. No practica la doble moral y en todo momento expresa lo que siente, defiende sus criterios y actúa en consecuencia.

Entonces, también es valedero preguntarnos: ¿Quién en Cuba puede ser considerado un verdadero revolucionario o un verdadero dirigente revolucionario?


Yo no conozco ninguno.


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