viernes, 11 de agosto de 2017

LA SOLUCIÓN EN VENEZUELA: ¿POLÍTICA? ¿MILITAR? ¿INTERNACIONAL?

¿Cuál será la solución para el problema venezolano?
Durante meses, el pueblo venezolano ha estado en las calles. Marchas, bloqueo de calles y todo lo que se pueda. En ese mismo lapso, el gobierno venezolano ha estado reprimiendo las marchas y al mismo tiempo ha estado preparando un golpe de estado político. La Asamblea Constituyente está diseñada para acabar con todo vestigio de oposición que exista.

Analizando una solución política-electoral, hemos visto cómo los estrategas de Maduro, que seguramente son cubanos, modifican las leyes y cambian a las personas a conveniencia del ejecutivo, que es el único poder, pues en Venezuela ya no existe una división de poderes que es uno de los pilares de la democracia.

Recordemos como después de la derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias de 2015, el gobierno aprovechó el lapso entre las elecciones y la toma de posesión para dejar prácticamente a la nueva Asamblea Nacional sin poder para actuar. Cambiaron a los miembros del Tribunal Superior de Justicia por incondicionales chavistas totalmente subordinados al ejecutivo.

Por ejemplo, recordemos las acusaciones contra los funcionarios que la Asamblea Nacional ha nombrado, que son perseguidos y algunos han sido detenidos. También la batida contra los alcaldes de la oposición, también perseguidos, y despojados de sus derechos políticos. Maduro no tardará en ampliar la persecución a los miembros de la Asamblea Nacional cuyos miembros también serán perseguidos y cuyos derechos políticos también serán suspendidos.

Desde su derrota en las elecciones parlamentarias de 2015, el chavismo no ha realizado elecciones para no arriesgarse a perderlas. Ahora que organizará las elecciones regionales en diciembre de este año, el chavismo se está asegurando de no perderlas.

Aparte de haber inhabilitado a un gran número de políticos opositores, hay que añadir las declaraciones de Diosdado Cabello quien estableció que los opositores que aspiren a ser candidatos en las elecciones de noviembre, requieren que la Asamblea Nacional Constituyente les otorgue un certificado de buena conducta. Obviamente, esto servirá para filtrar a los candidatos de la oposición.

Sin duda, estas no serán unas elecciones ni democráticas ni libres, y están diseñadas para impedir que los candidatos de la oposición ganen. Pero la oposición debe participar para demostrar que sigue abierta a una solución electoral pacífica, y documentar las violaciones que comete el chavismo para presentarlas ante todos los organismos internacionales que correspondan.

Aparte se sabe que el gobierno puede manipular los resultados electorales, como se vio en las recientes elecciones de candidatos a la llamada Asamblea Constituyente y que fue documentado por la empresa Smartmatic, que ha trabajado la gestión de todas las elecciones venezolanas desde 2004. Smartmatic es una empresa fundada en Palm Beach, Florida en el año 2000 y actualmente son los líderes en la industria de votación por medios electrónicos y su automatización. Seguramente Smartmatic no será contratada para manejar las elecciones de diciembre.

Pero sin duda, todo lo anterior me hace pesar que una solución política-electoral es muy difícil para Venezuela, salvo que haya una presión fuerte externa que obligue al gobierno a no interferir con las elecciones y su resultado y que las mismas sean supervisadas por observadores internacionales confiables.

La solución militar implica que los militares venezolanos intervengan a favor del pueblo. Hay que recordar que Chávez era militar y que los cubanos han entrenado y han adoctrinado a las fuerzas militares venezolanas como lo han hecho en otras áreas. En teoría los militares son chavistas, y Maduro se ha asegurado de tenerlos en control.

En Venezuela hay casi tres veces más generales que en todo Estados Unidos. Sin embargo, en el mismo chavismo hay descontento y hay muchos chavistas que están apoyando a la oposición, o sea, se han vuelto oposición. Sería lógico pensar que lo mismo sucede con los militares. Debe haber un porcentaje que está descontento y que se opone a Maduro. Este porcentaje es muy difícil de estimar.

Recientemente ha habido conatos de sublevaciones militares, pero han sido pequeñas y han sido controladas por el ejército. La pregunta es si podría llegar a haber un alzamiento militar coordinado y significativo, con la intención de dar un golpe de estado al gobierno de Maduro, o con la intención de apoyar a la oposición para crear una junta cívico-militar que instale un gobierno de transición que convoque de inmediato a unas elecciones generales democráticas.

Esta solución sería ideal, pero la parte del ejército que permanezca leal a Maduro, no se va a quedar con los brazos cruzados. Se enfrentaría a la facción disidente y esto dispararía de inmediato una guerra civil que sin duda sería muy sangrienta y cuyo resultado sería impredecible. Una guerra civil solo podría detenerse por la victoria total de una de las partes (chavismo u oposición), o mediante la acción de una fuerza de paz internacional.

En caso de la victoria de una de las partes, si el chavismo gana, es el fin absoluto de toda posibilidad de cambio. Si ganan los disidentes, Venezuela aseguraría una transición a la democracia. Pero si la guerra se extiende, sería necesaria la intervención de los cascos azules de la ONU y éste es de los casos en que la ONU normalmente aprueba una acción militar.

Hay temas preocupantes como la cercanía de Colombia, que tiene una vasta frontera con Venezuela, y que en una guerra civil recibiría un alud de refugiados venezolanos huyendo del conflicto. A esto se le añade la posibilidad de que la lucha venezolana se extienda más allá de sus fronteras y que el ejército venezolano se interne dentro de Colombia, lo que provocaría la necesidad de que Colombia defendiese su integridad territorial para lo que contaría sin duda con el apoyo de algunos países, entre los que debería estar Estados Unidos.

Un aspecto a tomar en cuenta, sería la reacción de las FARC. Aunque inmersas en el proceso de paz, las FARC siempre han sido incondicionales del chavismo y de Cuba y esto le añade una incógnita más a la ecuación. Por eso la solución militar es difícil.

Y la acción internacional no solo implicaría la posibilidad de usar los cascos azules para detener una posible guerra civil, sino que sería muy importante un aislamiento total económico del chavismo para forzar a Maduro a ceder, siempre proporcionándole una salida porque si se le encierra, su única opción será pelear como león enjaulado.

En otras columnas yo he bautizado esta solución como la opción “sudafricana” e implica estrangular al gobierno de Maduro de manera total, para forzarlo a aceptar una solución política-electoral, que incluiría ofrecerle asilo en algún país lejano. Las opciones actuales de congelar los bienes de las figuras chavistas no tienen la fuerza que muchos creen. La mayoría de los sancionados no tienen bienes a su nombre en Estados Unidos. Es la típica sanción inocua.

Las sanciones deberían ser fuertes y dirigidas al gobierno para hacerlo reventar y sin duda causarán una afectación al pueblo. Pero el pueblo está siendo afectado por el chavismo, y no es lo mismo verse afectado crónicamente por la dictadura, que verse afectado por una acción internacional que traiga la solución al problema.

Pero ante este entorno, es casi imposible predecir la posible solución al problema venezolano porque estamos ante un dilema. Y como la solución a un dilema implica escoger entre dos opciones que son opuestas y antagónicas, siempre se debe escoger aquella que represente un mal menor.

Y para Venezuela, la que representa un mal menor es la que lleve al fin del chavismo.


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