lunes, 12 de junio de 2017

Discrepo con Paquito D’Rivera. Los venezolanos no son más valientes que los cubanos.

Respeto y admiro a Paquito D'Rivera, pero discrepo con él.
Paquito de Rivera nació el 4 de junio de 1948 en Marianao, o sea, acaba de cumplir 70 años de edad, Paquito se crió en Cuba, fue alumno del Conservatorio Nacional donde estudió música y su habilidad con el clarinete y el saxofón, lo convirtieron en uno de los músicos más sobresalientes de su generación, llegando a ser solista de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Conoció a Chucho Valdés con quien fundó en 1965 la Orquesta Cubana de Música Moderna. En 1973 fundaron uno de los grupos cubanos más sobresalientes y exitosos que ha habido en Cuba, “Irakere” cuya música fusiona el Rock, el Jazz y la música cubana con la música clásica.

Paquito, un genio musical, encontró en la música las razones para decepcionarse del régimen cubano, Según declaró en una entrevista a “Reason TV”, su decepción se origina porque el régimen cubano consideraba al Rock y al Jazz como música imperialista, la música del enemigo, y ponía obstáculos a su difusión e interpretación. Por eso durante una gira de Irakere por España en 1981, Paquito desertó y obtuvo asilo en Estados Unidos.

Tras su defección, su carrera musical ha sido una cadena interminable de éxitos, entre ellos ha obtenido 14 premios Grammy, el equivalente del Oscar para los músicos. Lo respeto y lo admiro. Paquito D’Rivera es sin duda una gloria cubana viviente.

Recientemente, Paquito D’Rivera concedió una entrevista a la agencia española de noticias EFE, dijo algunas cosas que tiene todo el derecho del mundo a decir y que muchas otras personas también creen. Los que luchamos por la Libertad, sabemos que es un derecho inalienable decir lo que se piensa, aunque muchos no estemos de acuerdo.

Paquito declaró en esa entrevista después de alabar la "valentía" que los venezolanos muestran día a día en las calles para exigir el fin del Gobierno de Nicolás Maduro, que lamentaba que el pueblo cubano no haya tomado nunca el mismo camino. Textualmente dijo "Nosotros los cubanos, tenemos que arreglar eso (la situación política de la isla) como lo están haciendo los venezolanos. Están siendo muy valientes, nosotros no lo somos".

Creo que Paquito subestima la lucha que los cubanos hemos llevado durante casi seis décadas y seguramente hay muchas cosas que él desconoce. Cuando triunfó la revolución en 1959, su edad era 10 años y medio, cuando la invasión de Bahía de Cochinos le faltaban dos meses para cumplir 13 años y cuando la crisis de los misiles nucleares de 1962, tenía 14 años y 4 meses.

En aquella época no existían los celulares ni la televisión por cable. Uno se informaba a través de la radio y la televisión y por lo que publicaban la prensa escrita. Pero en Cuba, a partir de 1960 comenzaron las nacionalizaciones y en pocos meses la televisión privada fue expropiada y se utilizó para dar las noticias como las quería dar el gobierno, la verdad desapareció y todo era propaganda y adoctrinamiento.

Los periódicos y revistas, después de haber sido sometidos a la censura y a las coletillas (que eran unos comentarios que el gobierno agregaba al final de las noticias y columnas para desacreditarlas), también fueron estatizados, aunque el gobierno le llamó nacionalizaciones, pero ¿Cómo se podría nacionalizar periódicos, estaciones de radio y cadenas de televisión que eran cubanas?

Así, cuando usted, Paquito, tenía entre 12 y 13 años, las noticias que la TV y la prensa “revolucionarias” divulgaban, eran que la contrarrevolución dirigida por el imperialismo Yanqui, estaba intentando, acabar con la revolución, aunque no publicaban todas las noticias porque el control de la información era fundamental para controlar el poder.

Pero sí publicaron que comandantes que habían luchado contra Batista junto a Fidel Castro en las montañas de la Sierra Maestra o el Escambray, como Humberto Sorí Marín y el norteamericano William Morgan habían sido fusilados por traidores, que Camilo Cienfuegos había muerto cuando la avioneta en que viajaba había desaparecido (en circunstancias muy extrañas) sin haberse encontrado nunca, y que el comandante Huber Matos había sido aprehendido y condenado a 30 años de cárcel por traidor.

También publicaron que nuestros héroes de la Brigada 2506 que habían luchado en Bahía de Cochinos, eran unos traidores y unos mercenarios al servicio del imperialismo Yanqui.

Pero nunca publicaban los enfrentamientos con los cubanos que desafiaban a los comunistas castristas, o que luchaban en las montañas del Escambray, ni muchas otras cosas. La prensa cubana nunca publicó que en sus primeros 5 años la revolución fusiló a más de 5,000 cubanos, que había miles de prisioneros políticos en las cárceles, muchos de ellos condenados a 25 o 30 años de cárcel y que los derechos humanos se violaban a diestra y siniestra.

Esos, Paquito, eran los valientes cubanos que se enfrentaban al castrismo en medio de un régimen de represión y terror, donde las ejecuciones extrajudiciales no eran raras. Desde 1959 en Cuba desapareció todo vestigio de democracia, los políticos no comunistas fueron perseguidos y tuvieron que huir para no ser encarcelados.

Desde que triunfó la revolución, desapareció el ejército regular y fue sustituido por el ejército revolucionario. Tampoco en Cuba volvieron a haber elecciones pluripartidistas libres y con voto secreto (¿Elecciones para qué?). Se reescribió la historia de Cuba, y los niños en los colegios, todos manejados por el gobierno eran adoctrinados y se les lavaba el cerebro con una versión distorsionada de la realidad.

Ya desde 1964 el gobierno tenía un control totalitario del país, había perfeccionado los comités de defensa de la revolución y era imposible hacer nada en contra del gobierno. No era miedo, no era cobardía, no era falta de valor. Era impotencia. Había que huir y por eso tantos cubanos huyeron de Cuba.

Los cubanos salían de Cuba por decenas de razones que al final tenían un común denominador: La falta de libertad, el control totalitario y la imposibilidad de intentar nada para revertir la situación. Por eso salimos tantos. Por eso usted desertó en España, y como usted, desertaron miles.

La situación actual de Venezuela es diferente. El Chavismo está dividido, los venezolanos tienen acceso a Internet, y aunque los medios están controlados, todavía se recibe televisión por cable o por internet. Y todavía hay una Asamblea Nacional controlada por la oposición luchando por ejercer un liderazgo.

¿Se imagina usted en Cuba a Leopoldo López preso y a Lilian Tintori haciendo declaraciones frente a la cárcel? Por supuesto que no. Ya Lilian Tintori estaría también presa o hubiera tenido que huir de Venezuela.

Y en Venezuela existe un Tribunal Superior de Justicia, algunos de cuyos miembros han renunciado mientras otros se atreven a discrepar del gobierno, y existe un ejército dividido, que ya ha expresado al gobierno que no se debe reprimir a las personas que se manifiestan en las calles.

No voy a extenderme más porque la situación venezolana se conoce bien y después de 36 años de exilio, usted ya debe conocer la situación de Cuba y debe saber que ha sido y es, muy diferente a la venezolana.

Por eso discrepo de usted. Los venezolanos no son más valientes que los cubanos, sino que las condiciones de Cuba y Venezuela son muy diferentes. Usted puede opinar lo que quiera, pues es su derecho, pero creo que en su entrevista a EFE se ha equivocado, y digo esto sin intentar menospreciar la valentía del hermano pueblo venezolano.

Y le doy la razón en una cosa. Lo que intentó hacer Obama con Cuba no funcionó, como tampoco funcionó lo que otros once presidentes norteamericanos intentaron hacer durante unas cinco décadas.

Donde discrepo, es que la solución del problema no es revertir todo lo que hizo Obama para quedar en lo mismo de antes. Si fuera así, habría que revertir todo lo hecho en casi seis décadas.

Sin duda, la solución está en construir sobre lo que Obama hizo, pero con una actitud negociadora más fuerte. Es intentar algo nuevo que seguramente incluiría presionar para que, tanto en Cuba, como en Venezuela, se dé un cambio hacia la democracia y la libertad. Si los besitos no funcionaron, hay que usar un poco de fuerza. 

Pero, ¿Hay voluntad de hacerlo?


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