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jueves, 27 de julio de 2017

¿POR QUÉ EL MUNDO VE EL PROBLEMA DE CUBA DE FORMA DISTINTA AL DE VENEZUELA?

Los dictadores de Venezuela y Cuba: Nicolás Maduro y Raúl Castro
El castrismo y el chavismo son hermanos, aunque el chavismo sea más joven. Ambos se apoyan y protegen mutuamente y comparten una falsa ideología. Ambos países dicen ser democráticos. En Cuba denominan a su ideología como “Socialismo” y en Venezuela llaman a la suya “Socialismo del siglo XXI”, pero ninguno de los dos países ni remotamente califica ni como demócrata ni como socialista.

En el mundo hay muchos partidos políticos de ideología Social-Demócrata, Social-Cristiana o como se quiera denominar. Son partidos democráticos, respetuosos del juego electoral y que en su plataforma incluyen conceptos de justicia social, pero rechazan los dogmas marxistas o comunistas.

La negación de la importancia del capital privado y la promoción de la lucha de clases no tienen cabida en el mundo moderno. La dictadura del proletariado es un concepto jurásico que demostró que era una utopía. El colapso soviético sirvió para exponer con creces la inviabilidad marxista.

Tanto en Cuba como en Venezuela, se tienen gobiernos represivos que limitan las libertades de sus pueblos. Son gobiernos dictatoriales. En Cuba, la dictadura es totalitaria porque controla totalmente los aspectos sociales, políticos y económicos. En Venezuela se tiene una dictadura que va en camino de convertirse en totalitaria. El castrismo cubano lleva años asesorando al chavismo venezolano y el chavismo lleva años ayudando y subsidiando económicamente al castrismo.

El castrismo llegó al poder ante el vacío de poder que se produjo tras la caída de la dictadura de Fulgencio Batista el 1ro. de enero de 1959. Cuba lleva 58 años sometida por la dictadura castrista, que se caracterizó por actuar rápidamente, y que en un lapso de 3 a 4 años destruyó por completo las instituciones democráticas, económicas y la sociedad civil cubanas.

Desde luego, se vio favorecido por la llamada guerra fría, por los errores de los gobiernos norteamericanos de Dwight Eisenhower y John Kennedy y por la ayuda y el apoyo que recibió por parte de la Unión Soviética. Nikita Jruschov supo aprovechar los errores norteamericanos y la ambición de poder de los castristas. La Unión Soviética y el castrismo ganaron, y el pueblo cubano y los Estados Unidos resultaron perdedores.

En Venezuela, el chavismo llegó al poder por la vía electoral, cuando Hugo Chávez ganó las elecciones y tomó posesión en febrero de 1999. Chávez, con su carisma y sus promesas de reformas económicas supo ganarse el favor de los pobres y la clase trabajadora que, con sus votos, lo llevaron al poder. Chávez murió en marzo de 2014 pero mientras estuvo vivo no perdió una sola elección.

A diferencia del castrismo, que en tres años destruyó las instituciones democráticas y económicas de Cuba, Chávez, que igual que Fidel Castro poseía un gran carisma, fue introduciendo sus cambios paulatinamente.

Venezuela es un país muy rico en recursos petroleros y a Chávez le tocó vivir una etapa en que los precios del petróleo subieron mucho.

En 1997-1998, debido a la crisis económica asiática, los precios del petróleo se habían derrumbado. En diciembre de 1998, el precio del barril de crudo Brent, costaba alrededor de $11.75, pero a partir de 1999 comenzó a recuperarse y no paró de subir hasta que en Julio de 2008 se cotizó a unos $134.00 por Barril.

En 2008, sufrió una caída que lo llevó a $41.58 por barril, pero la caída fue breve y a partir de diciembre de ese año comenzó nuevamente a recuperarse. En el 2010 rondaba los $85.00 por barril y desde principios de 2011 hasta septiembre de 2014 se mantuvo oscilando alrededor de los $100.00 por barril.

Hugo Chávez utilizó los ingresos petroleros para ganar favores políticos, subsidió la economía de Cuba, y por supuesto, también la de Venezuela que, aunque se iba estatizando, no cayó en la escasez. Pero esos logros no fueron del chavismo sino de los altos precios del petróleo. La economía venezolana se había venido destrozando poco a poco.

Después de la muerte de Chávez, viene la crisis. Nicolás Maduro ganó su primera elección en 2013 gracias a que Chávez lo había designado como su heredero y las ganó por muy poco margen.

Cuando se produce el derrumbe de los precios y de la producción de petróleo, y ante su falta de carisma y liderazgo para gobernar, Maduro recurre a la represión, y apoyado por la mayoría parlamentaria chavista, Venezuela se comienza a cubanizar a pasos acelerados.

En las elecciones parlamentarias de 2015, el chavismo fue apabullado y la oposición obtuvo la mayoría absoluta, que el gobierno nunca quiso reconocer. Se acentuó la represión, se bloqueó un referendo revocatorio, y hoy el país está destruido, con protestas callejeras y Maduro promoviendo una nueva constitución a la cubana.

Cualquier apariencia de democracia ya desapareció, y el gobierno no ha querido hacer más elecciones. Venezuela camina a pasos agigantados hacia una guerra civil y hacia un totalitarismo tipo cubano. En 2016-2017, Venezuela está viviendo lo que Cuba vivió entre 1961 y 1964.

La única diferencia radica en que en Cuba se había destruido la sociedad civil y las instituciones democráticas, mientras en Venezuela por ahora subsisten y la Internet ayuda mucho. La OEA, la ONU, la Unión Europea, la mayoría de los países latinoamericanos y hasta el Papa, protestan por lo que sucede en Venezuela. Eso nunca lo hicieron cuando el castrismo convirtió el gobierno cubano en una dictadura totalitaria.

Los cubanos somos solidarios con la lucha del pueblo venezolano por reconquistar la democracia y volver a ser libres. Nos parece muy bien, aunque quizás insuficiente, el apoyo internacional que están recibiendo.

Ojalá Venezuela pronto sea libre otra vez, y ojalá que el mundo no se olvide de Cuba. Los cubanos necesitamos que la comunidad internacional nos brinde el mismo apoyo que le está brindando a Venezuela.

¿Porqué nos ven diferente a nuestros hermanos venezolanos, si tenemos exactamente el mismo problema que ellos?


Libertad para Venezuela…   y Libertad para Cuba.


jueves, 18 de mayo de 2017

¿Qué hacer para lograr un cambio en Cuba?

La única solución posible para Cuba.

La señal no puede ser más clara.  Desde el nombramiento del vicealmirante Julio César Gandarilla como Ministro del Interior (MININT), la represión en Cuba se ha incrementado a niveles que no se habían visto en muchos años. Si antes se toleraban algunas pequeñas manifestaciones de oposición, hoy las mismas están proscritas.

Ni reuniones, ni cursos de capacitación, ni ningún tipo de oposición pacífica son permitidos y en muchos casos, se restringe el movimiento de los opositores, no los dejan viajar dentro de Cuba, y en muchos casos tampoco permiten viajar al extranjero. El control totalitario en Cuba se ha vuelto otra vez estaliniano.

Perteneciente al círculo cercano a Raúl Castro, Gandarilla no desea tener el más mínimo problema en 2018, ni con las elecciones ni con el posible relevo de Raúl Castro como presidente de Cuba y está haciendo todo lo contrario de lo que el mundo le pide a Cuba. Tiene su plan y lo está ejecutando de manera sistemática.

Lo que diga el mundo le importa muy poco a Gandarilla como en su momento a Raúl Castro le importó muy poco lo que le dijo Obama cuando le tendió la mano. Las palabras de reconciliación y cambio, le entraron por una oreja y le salieron por la otra. El castrismo no quiere cambiar, el castrismo ni busca ni acepta una transición, el castrismo solo busca conservar el poder total, o sea, llevar el totalitarismo hasta el límite que sea necesario.

Ya están deteniendo a los opositores por la más mínima causa, ya los están acusando de cualquier delito que se les antoje pues no tienen que demostrar la culpabilidad en un juicio. Basta decir que el acusado es culpable para que el Juez lo acepte. Al abogado sólo le queda el recurso de buscar alguna compasión hacia el acusado y tratar de que la sentencia no sea demasiado punitiva.

Y no debe extrañarnos si las sentencias de uno a tres años de cárcel, empiecen a subir a cinco, diez, veinte y treinta años, y aunque en 2007 Cuba decidió no aplicar más la pena de muerte, la decisión puede revertirse y poner a funcionar de nuevo el paredón de fusilamiento. Y se haría sin importar las protestas que hubiera en el mundo. Aparte, siempre tienen el recurso de las ejecuciones extrajudiciales que muchas veces han utilizado.

Desde hace algunos años, Estados Unidos y Europa han mantenido la teoría de que el problema de Cuba es de los cubanos, pero eso es cerrar los ojos ante los crímenes de lesa humanidad que se llevan cometiendo en Cuba por ya casi seis décadas. Cerrar los ojos para no querer ver, equivale a convertirse en cómplice de los crímenes y de las violaciones a los Derechos Humanos.

Si callan y no hacen nada, los gobiernos de Estados Unidos, Gran Bretaña, España, Alemania, Francia, México, Colombia, Argentina, Brasil y cualquier otro, serán culpables de que se extienda el genocidio cubano.

Y todavía más condenable sería que por razones políticas o electorales, los países olviden los compromisos que adquirieron con la protección de los Derechos Humanos cuando firmaron la declaración, porque en ninguna parte, la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que se puede permitir que los mismos sean violados, si así conviene a los intereses de algún país o de algún gobernante.

El nombre lo dice sin dejar lugar a dudas; los Derechos Humanos son Universales y todos los países del mundo tienen la obligación de cumplirlos. En consecuencia, el Consejo de Seguridad de la ONU tiene una obligación irrenunciable de velar que sean cumplidos y de proteger y ayudar a los pueblos, cuando sus derechos son violados mediante el uso de la fuerza.

Algunos políticos pueden pretender buscar la solución en la diplomacia, pero la falla de la política de apertura de Obama en Cuba, y los intentos de muchos en lograr mediante un diálogo pacífico un cambio en Venezuela, ha demostrado que ni con los castristas ni con los chavistas, ni la diplomacia ni los acuerdos funcionan.

Entonces que van a hacer. Mirar a los pueblos cubano y venezolano y decirles no se pudo, o van a actuar con energía y enfrentar la fuerza con fuerza. Ni Cuba ni Venezuela podrían remotamente resistir una demostración de fuerza de la ONU con la participación de Estados Unidos y Europa.

E insisto. No es necesario un ataque en gran escala ni la muerte de millones. Ni siquiera de Miles. Ni siquiera de cientos. Cuando se haga la demostración de fuerza, y se controle el espacio aéreo, los gobiernos de Cuba y Venezuela sabrán que su única opción es aceptar el cumplimiento de la declaración, y no tendrán otra opción que permitir que los cascos azules intervengan como garantes de una solución total, real y pacífica.

Lo han hecho en el pasado, lo deben hacer ahora y seguramente lo tendrán que volver a hacer en el futuro.

Por eso cambia la estrategia. Ante la fuerza del gobierno castrista y la casi nula fuerza del pueblo y la oposición en Cuba, tenemos que trabajar unidos para lograr que los países cambien su enfoque y planteen la solución a través de la ONU. Involucrar al consejo de seguridad y buscar una condena radical al castrismo, y la aprobación de una resolución de cumplimiento obligatorio que debería ser forzada por la ONU, los países del consejo de seguridad y los cascos azules.

A lo mejor suena iluso, pero hoy por hoy es la única opción que puede llevar a un cambio en Cuba, y el único cambio posible en Cuba es la desaparición total del castrismo y que en una tumba, el castrismo quede enterrado para siempre.

Pero para eso, los cubanos debemos unirnos, acercarnos a los países amigos, a la prensa amiga, a los políticos amigos y buscar su apoyo. Y no solo buscarlo, sino lograrlo. Solo así conseguiremos un cambio para Cuba, porque en este momento y ante el recrudecimiento de la represión, no existe ninguna otra alternativa. No hay otra opción porque los cubanos solos no podemos.

Tenemos que hablar muy claro. El problema de Cuba no es sólo de los cubanos, sino del mundo entero, sobre todo del mundo libre.


Eso es lo que tenemos que lograr, aunque no nos guste.

lunes, 15 de mayo de 2017

¿Por qué la ONU no interviene en los conflictos de Venezuela y Cuba?

Por el respeto a los derechos Humanos en Venezuela y Cuba.
La ONU, fundada en 1945 después de la segunda guerra mundial, tiene como función fundamental facilitar la cooperación internacional en temas relativos a la Paz, Seguridad Internacional, desarrollo económico y social y asuntos humanitarios y de derechos humanos.

La protección de los derechos humanos fue una la razón principal para fundar la ONU. Con el genocidio causado durante la segunda guerra mundial fresco en la mente de todos los países, había consenso de que la ONU debía prevenir tragedias similares en el futuro. Así nace la ONU con un marco jurídico para tomar medidas si los derechos humanos fueran vulnerados.

El Consejo de Seguridad está integrado por 15 países, 5 de los cuales son permanentes y los demás se rotan. Para que la ONU actúe, el Consejo de Seguridad debe aprobar la acción propuesta, pero los 5 miembros permanentes que son China, Francia, la Federación Rusa, Gran Bretaña y Estados Unidos tienen derecho a vetar cualquier decisión adoptada por el Consejo de Seguridad y ese veto no puede ser anulado.

La ONU ha aprobado actuar en diversas ocasiones, siendo las más recientes la de 1989 en Namibia donde se actuó para facilitar la independencia, en 1993 en Ruanda cuando envió 5,500 cascos azules y 175 observadores militares, e impuso un embargo de armas para evitar un genocidio étnico, y en 1992 actuó enérgicamente en Somalia, para acabar con Mohamed Farah Aidid, a quien llamaban el “señor de la guerra”, acusado de causar la muerte de 350,000 somalíes, pero a pesar de un intenso ataque por aire y tierra, Aidid logró escapar.

Pero la ONU no solo ha actuado en África, un lugar lejano, donde los conflictos generan un eco menor en América y Europa. La ONU también ha actuado en América Latina. En 1965 intervino en República Dominicana para forzar un alto al fuego y restaurar el régimen constitucional después de que el gobierno electo de Juan Bosch había sido derrocado. Estalló una guerra civil en la que la ONU intervino, finalizando con la renuncia de Juan Bosch y la proclamación del coronel Francisco Caamaño como presidente.

En  Haití en 1993, después de que los militares habían depuesto al gobierno constitucional de Jean Bertrand Aristide, la ONU declaró un embargo y el presidente Clinton envió seis destructores para apoyarlo. Esto evitó un enorme éxodo de refugiados haitianos hacia Estados Unidos. La misión de la ONU duró varios años para asegurar la reforma y la estabilidad del país.

Y en 1997, la ONU intervino en Guatemala para ayudar a la terminación de la guerra civil, otro producto de la guerra fría, que había durado 36 años. Los cascos azules recibieron las armas que 4,000 guerrilleros entregaron en 8 campamentos.  La comisión para el esclarecimiento histórico estima que hubo unos 24,900 muertos, pero la Corte Interamericana de Derechos Humanos maneja una cifra de 8,553 fallecidos.

En teoría para que la ONU pueda actuar, ninguno de los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad debe ejercer su poder de veto. Si uno solo veta la resolución, la misma no podría ser ejecutada ya que el veto no se puede anular.

Pero han existido ocasiones en que la ONU ha actuado sin el apoyo de los miembros permanentes del consejo de seguridad. Por ejemplo en 1990, se intervino sin tener el mandato, y junto a tropas de la Comunidad Económica Africana (ECOWAS) comandadas por Nigeria, para terminar la guerra civil en Liberia, pero como ya comenté, en África los conflictos generan un eco menor que en América y en Europa.

En 1999, en Kosovo, a pesar del veto de Rusia, se intervino en la guerra de Kosovo donde rebeldes de origen albano luchaban contra Yugoslavia. Había información de violaciones de los derechos humanos y de masacres que el ejército yugoslavo había ejecutado en Kosovo y la ONU intervino a través de la acción coordinada de Estados Unidos y la OTAN con ataques aéreos contra los yugoslavos.

Ante el ataque, el presidente Yugoslavo Slobodan Milosevic, aceptó un cese del fuego y ordenó la retirada del ejército yugoslavo. Los aliados suspendieron los ataques aéreos. Las fuerzas de la NATO entraron a Kosovo para mantener la paz. Tiempo después, Milosevic fue enjuiciado por crímenes de lesa humanidad y murió en prisión.

Desde 2001, la ONU ha aplicado el concepto llamado “Responsabilidad para Proteger” (RPP) que permite actuar a pesar del veto de alguno de los miembros permanentes. Este concepto, que fue presentado por Canadá y por una Comisión de Activistas por los Derechos Humanos, implica que la llamada "no intervención en los asuntos internos de un país", no es aplicable cuando se producen graves violaciones de los derechos humanos.

Aunque el RPP no tiene todavía fuerza legal, fue invocado y mencionado en el texto de la resolución para justificar la intervención en Libia a la que se oponían Rusia y China. Es utilizado normalmente cada vez que alguien se opone a alguna acción y se menciona en el caso de Siria. Es una herramienta, no oficial, utilizada para poder intervenir en la defensa de los derechos humanos en cualquier país aunque algunos miembros del consejo de seguridad se opongan.

Ahora vienen algunas preguntas:

¿No existe violación de los derechos humanos en Cuba y Venezuela cuando se impide a ambos pueblos ejercer su derecho a votar en elecciones libres y pluripartidistas? ¿No existe violación de los derechos humanos cuando en ambos países los opositores son acosados, detenidos, golpeados, encarcelados y hasta asesinados?

¿No existe violación de los derechos humanos cuando el gobierno venezolano despide a personas que no apoyan lo que desea el gobierno? ¿No existe violación de los derechos humanos cuando el gobierno cubano expulsa e impide estudiar en las universidades a estudiantes que piensan diferente al gobierno?

¿Tenemos que hablar de cientos de miles de muertos o el concepto se aplica, aunque sólo haya habido un solo muerto? ¿Cuántos muertos ha habido en Cuba en las casi seis décadas de gobierno castrista? ¿Cuántos muertos ha habido en Venezuela cuando el gobierno dispara contra el pueblo que se manifiesta pidiendo libertad?

El problema no es de cantidad sino de si se cometen o no los delitos que son de los llamados delitos de lesa humanidad. ¿No cuentan los miles de fusilados en Cuba? ¿No cuentan las decenas de muertos en las calles de Venezuela? ¿No cuentan los presos políticos en Cuba y Venezuela? ¿No cuenta lo que se hace contra Leopoldo López en Venezuela? ¿No cuenta el asesinato de Oswaldo Payá quien murió en un accidente provocado cuando un vehículo de la Seguridad del Estado embistió su automóvil?

Señor Secretario General de la ONU: Sobran los ejemplos de las continuas violaciones a los derechos humanos en Cuba y Venezuela y la represión desproporcionada de los gobiernos de ambos países cuando algunos opositores se atreven a protestar contra ese hecho.

Entonces, ¿Qué necesita la ONU para actuar y terminar con el calvario que sufren los pueblos de ambos países?

No creo que fuera necesaria una guerra grande y costosa. Bastaría la decisión de actuar y una presencia militar fuerte frente a las costas de ambos países para que sus gobiernos vieran que no tienen opción. Y si hubiera la necesidad de usar la fuerza militar, los países de la ONU, liderados por Estados Unidos, poseen la tecnología necesaria para terminar con las fuerzas aéreas de ambos países mediante ataques aéreos fulminantes.

¿No poseen también la tecnología para realizar ataques quirúrgicos utilizando drones que eliminan o minimizan la posibilidad de víctimas inocentes, o los llamados “daños colaterales”?

¿No poseen la tecnología para que fuerzas terrestres de “Cascos Azules” tomen el control de ambos países para terminar las violaciones a los derechos humanos y supervisar un proceso de transición hacia una democracia representativa?

Entonces, ¿Por qué se actúa en África, Libia, Siria y Yugoslavia y no se actúa en Cuba y Venezuela? 

Me gustaría una explicación convincente sobre porqué no se hace nada para ayudar a nuestros pueblos o es que la “Carta de la ONU” y la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” no se aplican para nosotros. 

Pero desde luego, más me gustaría que las Naciones Unidas actúen. ¿Qué hay que hacer para que el mundo reaccione e intervenga en los conflictos de nuestros países?


¿No sean dado cuenta que lo necesitamos?

jueves, 13 de abril de 2017

Joven estudiante de periodismo es expulsada de la universidad

Karla María Pérez González - Expulsada de la Universidad.
En horas de la mañana de ayer (abril 12), expulsaban a la estudiante de periodismo Karla María Pérez González de la universidad Marta Abreu, situada en la provincia de Villa Clara.

Ofrecemos a continuación un resumen detallado de los hechos, descritos por Karla.

Antecedentes:

15 de marzo. Reunión con miembros de la UJC de mi aula donde se presentó un video realizado por la institución desacreditando al movimiento Somos Más y a mí como miembro del mismo. También se expusieron enlaces compartidos, escritos y criterios expuestos en mi perfil de Facebook. Yo, como individuo sobre la cual giraba el debate, no fui invitada y me enteré varios días después ya que además les advirtieron a mis compañeros que no me comentaran. 

10 de abril.
Reunión con miembros de la UJC de la carrera de Periodismo que constituyó el preludio(o ensayo de alzar las manos en la reunión de la AN) de los sucedido al día siguiente. Ahí ya se habló de mi expulsión de la Universidad y se presentaron las “evidencias en mi contra”. Los funcionarios, y líderes de las organizaciones les comunicaron que quienes estuvieran de mi lado(o sea, contra mi expulsión) serían analizados. No fui invitada tampoco. 

El día de la noticia: 11 de abril(martes). 
Desde hace aproximadamente un mes se vienen sucediendo reuniones (de la UJC, FEU, organizaciones en las que no milito por lo que alegan no fui invitada) con compañeros del aula y la carrera que giran en torno a mi persona y a mis “problemas ideológicos”. En la reunión más reciente del martes fue discutida de un solo extremo mi permanencia o no, en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas(para la cual tampoco fui notificada oficialmente, sino que me enteré por amigos). Llegué a las 8:30 am al aula 30 de la Facultad de Humanidades junto a mis padres y a ellos no los dejaron pasar. El colectivo “decisor” estaba integrado por la Brigada de la FEU de mi aula(o sea, los 14 estudiantes de 1er año), 4 profesores de la carrera y 6 miembros de la dirección de diferentes organizaciones:
  • La Decana de la Facultad: Osneidy
  • El Presidente de la FEU de la Fac: Armando
  • El presidente de la FEU de la Universidad: Jorge Ignacio
  • El 1er. secretario de la UJC de la Universidad: Hermes
  • El Líder de la UJC de la Facultad: Geovani Peñate (representante de la FEU en la carrera de periodismo)
La reunión comenzó a las 9 am y se extendió hasta las 12 del día aproximadamente. Mi propio compañero de aula, Ney Cruz, el Jefe de la Brigada de la FEU con quien no había tenido ningún percance jamás, fue quien se levantó y propuso mi expulsión de la Universidad. Fueron tres horas de maltrato psicológico, de interrupciones donde, durante las pocas ocasiones en que se me permitió defenderme, se expusieron elementos falsos que iban desde que yo estaba haciendo “captaciones” hasta que yo pertenecía a la directiva de Somos Más.

Supuestos motivos de mi expulsión:
  1. Ser miembro de Somos Más.
  2. Publicar artículos en el blog del movimiento
Se me acusó también (obvio que fue rebatido por los compañeros del aula que me conocían realmente) de “manipulación” mía hacia mis amigos y por haber llevado UNA ESTRATEGIA DESDE INICIO DEL CURSO PARA subvertir a los jóvenes que me rodeaban (supuestamente eran orientaciones del movimiento).

Siguen difamando a Eliecer y al movimiento, y cuestionan mis relaciones con blogs como Luvia de mayo, así como las relaciones de Eliécer Ávila, con Reinaldo Escobar y Yoani Sánchez y terroristas de Miami.

Hermes, el 1er secretario de la UJC fue uno de los más violentos. Empleó frases destinadas a influenciar el voto de mis compañeros como: “Este es su Moncada, su Sierra, su Girón”, “Ella es del enemigo”.

La votación final le correspondía solamente a los 14 compañeros de aula: 8 votos a favor de mi expulsión , destacándose el de Lisandra Borges, además vicepresidenta de la FEU de mi Facultad(quien se paró en frente de aula y expresó: “Ella es una mala persona y nos ha engañado, yo voto por su expulsión”) y Ney Cruz, jefe de la brigada mencionado anteriormente y 6 votos en contra de mi expulsión, que vinieron de esas personas que realmente conocían mi historia y me defendieron a capa y espada durante ese infierno.

Terminada esa reunión comenzó otra. Esa vez sin mí. Era con el Rector de la UCLV Andrés Castro Alegría (quien vale destacar no intercambió conmigo en ningún momento, ni con mis padres) y TODOS los estudiantes de Periodismo. Esta se extendió una hora y aparentemente hacía oficial mi expulsión de la Universidad y repetía que evitaran el contacto conmigo. Se sabía mis notas en el preuniversitario, alegaba que era de la directiva del movimiento, y que había sido entrenada y preparada para subvertir, manipular, etc.

Acto seguido a esta reunión me citan en el Rectorado junto a mis padres y me atiende Osana, Vicerrectora, y el jefe del Departamento Jurídico. Mi papá los enfrenta muy respetuosamente y les restriega la realidad con maestría. Se quedan sin palabras y cuando retoman la voz me muestran el reglamento disciplinario para los estudiantes de la educación superior, documento por el que se regirían.

Según estas dos personas, el mío era un proceso que se iniciaba ahora y que podía o no, tener lugar. Al parecer ellos no estaban informados de mis conocimientos sobre lo sucedido en la reunión con el rector unos minutos antes. O sea, que sus palabras se contradecían con las expresadas por su jefe.

12 de abril.
Fui citada hoy a las 10 am en el decanato de mi facultad y me enfrenté a una Comisión Disciplinaria integrada por Geovani Peñate (representante de la FEU en la carrera de Periodismo, que en la reunión de ayer fue uno de los más reacios), Anairis Díaz, profesora de Letras y otra profesora mayor que no recuerdo el nombre. Me entrevistaron estas 3 personas sobre mis proyecciones, hechos, membresía en organizaciones, páginas en las que publicaba e incluso cuánto pagaba por el alquiler en el que vivía en Santa Clara. Escribieron textualmente lo que respondí y después me dieron a revisar mis palabras y firmé. Fue una reunión cordial y respetuosa, pero que una vez más delata el doble discurso, queriendo “hacer las cosas bien” ahora, después de la cadena de atropellos a los que fui sometida por estos días.

Eso fue todo por hoy. Supuestamente mañana me notificarán la “decisión oficial”.

Datos míos: 
Karla María Pérez González,18 años, Cienfuegos

Obtuve la única carrera de Periodismo que llegó a mi Provincia por el Plan Nacional.
Notas de las pruebas de ingreso:
Español: 96
Historia:100
Matemáticas: 97

Culminé el semestre con 5 en todas las asignaturas menos en Informática.

Obtuve hace unos días un certificado de inglés que me eximía de recibir la asignatura durante toda la carrera.

Este artículo ha sido reproducido con la autorización del área de Comunicaciones del movimiento Somos+.

Un comentario final. Discriminar a una persona por su ideología política es uno de los derechos protegidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la que Cuba es signataria, por lo que la acción ejercida, es una flagrante violación de la Declaración.