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jueves, 27 de julio de 2017

¿POR QUÉ EL MUNDO VE EL PROBLEMA DE CUBA DE FORMA DISTINTA AL DE VENEZUELA?

Los dictadores de Venezuela y Cuba: Nicolás Maduro y Raúl Castro
El castrismo y el chavismo son hermanos, aunque el chavismo sea más joven. Ambos se apoyan y protegen mutuamente y comparten una falsa ideología. Ambos países dicen ser democráticos. En Cuba denominan a su ideología como “Socialismo” y en Venezuela llaman a la suya “Socialismo del siglo XXI”, pero ninguno de los dos países ni remotamente califica ni como demócrata ni como socialista.

En el mundo hay muchos partidos políticos de ideología Social-Demócrata, Social-Cristiana o como se quiera denominar. Son partidos democráticos, respetuosos del juego electoral y que en su plataforma incluyen conceptos de justicia social, pero rechazan los dogmas marxistas o comunistas.

La negación de la importancia del capital privado y la promoción de la lucha de clases no tienen cabida en el mundo moderno. La dictadura del proletariado es un concepto jurásico que demostró que era una utopía. El colapso soviético sirvió para exponer con creces la inviabilidad marxista.

Tanto en Cuba como en Venezuela, se tienen gobiernos represivos que limitan las libertades de sus pueblos. Son gobiernos dictatoriales. En Cuba, la dictadura es totalitaria porque controla totalmente los aspectos sociales, políticos y económicos. En Venezuela se tiene una dictadura que va en camino de convertirse en totalitaria. El castrismo cubano lleva años asesorando al chavismo venezolano y el chavismo lleva años ayudando y subsidiando económicamente al castrismo.

El castrismo llegó al poder ante el vacío de poder que se produjo tras la caída de la dictadura de Fulgencio Batista el 1ro. de enero de 1959. Cuba lleva 58 años sometida por la dictadura castrista, que se caracterizó por actuar rápidamente, y que en un lapso de 3 a 4 años destruyó por completo las instituciones democráticas, económicas y la sociedad civil cubanas.

Desde luego, se vio favorecido por la llamada guerra fría, por los errores de los gobiernos norteamericanos de Dwight Eisenhower y John Kennedy y por la ayuda y el apoyo que recibió por parte de la Unión Soviética. Nikita Jruschov supo aprovechar los errores norteamericanos y la ambición de poder de los castristas. La Unión Soviética y el castrismo ganaron, y el pueblo cubano y los Estados Unidos resultaron perdedores.

En Venezuela, el chavismo llegó al poder por la vía electoral, cuando Hugo Chávez ganó las elecciones y tomó posesión en febrero de 1999. Chávez, con su carisma y sus promesas de reformas económicas supo ganarse el favor de los pobres y la clase trabajadora que, con sus votos, lo llevaron al poder. Chávez murió en marzo de 2014 pero mientras estuvo vivo no perdió una sola elección.

A diferencia del castrismo, que en tres años destruyó las instituciones democráticas y económicas de Cuba, Chávez, que igual que Fidel Castro poseía un gran carisma, fue introduciendo sus cambios paulatinamente.

Venezuela es un país muy rico en recursos petroleros y a Chávez le tocó vivir una etapa en que los precios del petróleo subieron mucho.

En 1997-1998, debido a la crisis económica asiática, los precios del petróleo se habían derrumbado. En diciembre de 1998, el precio del barril de crudo Brent, costaba alrededor de $11.75, pero a partir de 1999 comenzó a recuperarse y no paró de subir hasta que en Julio de 2008 se cotizó a unos $134.00 por Barril.

En 2008, sufrió una caída que lo llevó a $41.58 por barril, pero la caída fue breve y a partir de diciembre de ese año comenzó nuevamente a recuperarse. En el 2010 rondaba los $85.00 por barril y desde principios de 2011 hasta septiembre de 2014 se mantuvo oscilando alrededor de los $100.00 por barril.

Hugo Chávez utilizó los ingresos petroleros para ganar favores políticos, subsidió la economía de Cuba, y por supuesto, también la de Venezuela que, aunque se iba estatizando, no cayó en la escasez. Pero esos logros no fueron del chavismo sino de los altos precios del petróleo. La economía venezolana se había venido destrozando poco a poco.

Después de la muerte de Chávez, viene la crisis. Nicolás Maduro ganó su primera elección en 2013 gracias a que Chávez lo había designado como su heredero y las ganó por muy poco margen.

Cuando se produce el derrumbe de los precios y de la producción de petróleo, y ante su falta de carisma y liderazgo para gobernar, Maduro recurre a la represión, y apoyado por la mayoría parlamentaria chavista, Venezuela se comienza a cubanizar a pasos acelerados.

En las elecciones parlamentarias de 2015, el chavismo fue apabullado y la oposición obtuvo la mayoría absoluta, que el gobierno nunca quiso reconocer. Se acentuó la represión, se bloqueó un referendo revocatorio, y hoy el país está destruido, con protestas callejeras y Maduro promoviendo una nueva constitución a la cubana.

Cualquier apariencia de democracia ya desapareció, y el gobierno no ha querido hacer más elecciones. Venezuela camina a pasos agigantados hacia una guerra civil y hacia un totalitarismo tipo cubano. En 2016-2017, Venezuela está viviendo lo que Cuba vivió entre 1961 y 1964.

La única diferencia radica en que en Cuba se había destruido la sociedad civil y las instituciones democráticas, mientras en Venezuela por ahora subsisten y la Internet ayuda mucho. La OEA, la ONU, la Unión Europea, la mayoría de los países latinoamericanos y hasta el Papa, protestan por lo que sucede en Venezuela. Eso nunca lo hicieron cuando el castrismo convirtió el gobierno cubano en una dictadura totalitaria.

Los cubanos somos solidarios con la lucha del pueblo venezolano por reconquistar la democracia y volver a ser libres. Nos parece muy bien, aunque quizás insuficiente, el apoyo internacional que están recibiendo.

Ojalá Venezuela pronto sea libre otra vez, y ojalá que el mundo no se olvide de Cuba. Los cubanos necesitamos que la comunidad internacional nos brinde el mismo apoyo que le está brindando a Venezuela.

¿Porqué nos ven diferente a nuestros hermanos venezolanos, si tenemos exactamente el mismo problema que ellos?


Libertad para Venezuela…   y Libertad para Cuba.


viernes, 12 de mayo de 2017

El cáncer castrista: Muerte, miseria y dolor para Cuba y Venezuela.

Represión chavista en Venezuela
Bajo la utópica promesa de traer libertad y progreso, sobre todo, para las clases humildes, muchos regímenes marxistas llegan al poder. A veces por imposición de una poderosa potencia como sucedió con muchos países de la Europa del Este, forzados por la Unión Soviética o en Asia por la presión e Influencia de la República Popular China.

En nuestra América, Cuba cayó en el castrismo pseudo Marxista por el engaño de Fidel Castro y su movimiento 26 de Julio que se apropiaron de Cuba después del derrocamiento de Fulgencio Batista. Desde Cuba trataron de impulsar el Marxismo en América.

En Granada fueron expulsados por Estados Unidos. En Panamá después del fracaso de Omar Torrijos y la llegada de Manuel Noriega y sus vínculos con el Narcotráfico, una acción de Estados Unidos aprehendió a Noriega y liberó a Panamá.

A fines de los años 60 y principios de los 70, los castristas apoyaban movimientos subversivos, entre muchos, mencionaremos a los Tupamaros en Uruguay, los Montoneros en Argentina, el ELN en Bolivia, las FARC en Colombia, La Familia en Costa Rica, Alfaro Vive en Ecuador, el FMLN en el Salvador, la UNRC en Guatemala, la Liga Comunista 23 de septiembre en México, Las FALN en Venezuela y muchos otros.

Todos los movimientos guerrilleros latinoamericanos, recibían entrenamiento militar, asesoría y armamento en Cuba. Era la época de la guerra fría en que Cuba promovía activamente el exportar la revolución cubana a otros países, gracias a fondos proveídos por la Unión Soviética.

Casi todos esos movimientos fueron derrotados militarmente, en algunos casos tras golpes militares que se forjaron en defensa de la institucionalidad, aunque luego muchos llevaron a excesos y violaciones de los derechos humanos. Pero siempre Fidel Castro y Cuba aparecían como la causa raíz del problema.

Aparte del activismo cubano, varios factores alimentaban el Marxismo en América. El principal era el populismo que prometía desarrollo y progreso en zonas que los gobiernos electos democráticamente habían olvidado. Mucha pobreza había en América, sobre todo en las zonas de población indígena.

En Chile, Salvador Allende llega al poder en 1970 a  pesar de haber obtenido menos del 37% de los votos (o sea dos de cada tres chilenos votaron en su contra). Como no obtuvo la mayoría de los votos, tras firmar un pacto de respeto a la democracia, Allende fue electo por el congreso pleno. Posteriormente fue derrocado por el golpe de estado de Augusto Pinochet.

La Unión Soviética desaparece en 1990-1991 gracias a un factor externo: La caída de los precios del petróleo del que Rusia era altamente dependiente. Los países de Europa del Este fueron recuperando se independencia y su libertad, pero el castrismo manejó para sobrevivir en Cuba en lo que llamó “Período especial en tiempos de paz”.

En Venezuela, el país más rico de América por sus reservas petroleras, Hugo Chávez llegó al poder también por vía electoral y después ganó varias elecciones sucesivas estando en el poder hasta su muerte en 2013.  Cabe señalar que, si en Chile y en Venezuela hubiera existido el sistema de segunda vuelta electoral tan común en muchos países, ni Allende ni Chávez hubieran sido electos presidentes de sus países.

En Cuba, la revolución castrista se institucionalizó, pero eso costó la vida de más de 5,000 cubanos que fueron fusilados, decenas de miles de cubanos fueron encarcelados y casi dos millones abandonaron el país. Y todo eso a cambio de nada pues la revolución ha sido incapaz de cumplir sus promesas. Cuba, que era un país próspero, es hoy un país con carencias, con escasez, atraso tecnológico y represión.

El castrismo no permite que se le rete el poder en las urnas, y no vacila en usar la fuerza en contra de aquellos opositores que promueven un cambio.

En Venezuela, tras la muerte de Chávez, su heredero Nicolás Maduro fue electo presidente. Chávez y Maduro usaron la riqueza venezolana como arma para lograr influencia política. Hoy, tras la caída de los precios del petróleo, Venezuela es uno de los países más pobres de América.

Nicolás Maduro ha suspendido las elecciones, está reprimiendo con fuerza las protestas del pueblo venezolano. Hay un número grande de presos políticos, y ha habido (y sigue habiendo) muertos y heridos a la vez que el número de presos continúa aumentando. Rompió el orden constitucional y estableció una dictadura que pretende institucionalizar modificando la constitución.

Decenas de miles de venezolanos han abandonado su país y se han ubicado en otros países de América, Europa y Estados Unidos. Todo escasea. No hay alimentos ni medicinas. Venezuela vive una situación crítica que no preocupa a Nicolás Maduro que promueve su nueva constitución hablando con vacas.

El castrismo, marxismo, socialismo del siglo XXI o como queramos llamarle, es un cáncer que se extiende por América. Pero los países democráticos no tienen herramientas para detenerlo y se limitan a pedir diálogo, y a amenazar con sanciones políticas que no preocupan a Venezuela.

A Cuba, dejó de preocuparle hace muchos años porque saben que no pasa nada. Los llamados presidentes de Cuba y Venezuela, Raúl Castro y Nicolás Maduro, son de hecho dos sanguinarios monarcas absolutos que reprimen a sus indefensos pueblos ante la mirada del mundo libre, una mirada que implica complicidad.

Yo soy pacifista por naturaleza, y odio las guerras y en particular cuando los cubanos se matan entre sí o cuando los venezolanos se matan entre sí, luchando por un ideal utópico promovido por el populismo.

Lo voy a decir con todas sus letras sabiendo que causará controversia: Los países de la OEA no deben dudar en utilizar la fuerza militar. Organizar una coalición de países que elimine el cáncer del castrismo o marxismo en América. Eso no es intervenir en los asuntos internos de otros países, sino defender los derechos humanos universales de los indefensos pueblos de esos países. 

Estados Unidos posee la fuerza suficiente para lograr que la coalición triunfe con un mínimo de víctimas inocentes.

Bastaría que se hiciera en una ocasión, para que se entienda muy claro que no se puede cruzar una raya. Que no se pueden suspender los derechos democráticos, que se tiene que respetar la división de poderes, que se debe permitir la libertad de expresión, el derecho a la información y el pluripartidismo. Y que los pueblos tienen el derecho inalienable de elegir sus gobernantes mediante el voto libre y secreto.

Esto se escribe muy fácil, pero es muy difícil hacerlo. Estados Unidos se ha preocupado por Saddam Hussein, por Muammar Gaddafi, y por Bashar Al-Assad y ha buscado alianzas con Turquía, Arabia Saudita, y otros países árabes, pero se ha olvidado de Cuba y Venezuela, países vecinos que siempre han sido amigos y aliados de Norteamérica.

A veces es necesaria una guerra para asegurar la paz. A veces hacen falta muertes para salvar vidas. A veces hay que actuar y hacer cosas que uno hubiera preferido no hacer.


Suena duro, pero la situación en Cuba y Venezuela es muy dura, debido a gobiernos que han traído Miseria, muerte y dolor, y que deben ser eliminados.