jueves, 4 de mayo de 2017

La Oposición, los Opositores y la posición de los cubanos

Represión a las Damas de Blanco con Antonio Rodiles y Ailer.
Para poder escribir objetivamente y analizar la realidad de lo que pasa en Cuba, uno necesita estar informado. A diferencia de las noticias que se confirman a través de fuentes confiables, la información sobre las personas se integra de manera diferente.

Proviene de noticias confirmadas de su actuación, de información que se recibe de los amigos que uno tiene, tanto en Cuba como en Miami y el mundo, y muy importante es el conocimiento personal y el hablar con las personas cara a cara y si no se puede, por teléfono o a través de las redes sociales.

Así, he podido confirmar o conversar, y en muchos casos desarrollar una amistad con actores importantes en el proceso cubano. Me honra haber conocido personalmente a personas como Joanna Columbié, Manuel Cuesta Morúa, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Iliana Hernández, Eliécer Ávila, Rosa María Payá, Sonia Garro, Danilo Maldonado “El Sexto”, Antonio Rodiles, Ailer González Mena, Lía Villares, Alexei Gámez, Yusnaby Pérez y muchos otros.

He hablado por teléfono a Cuba o comunicado a través de la Internet, con personas como Sol García Basulto, Pedro Acosta, Rosario Morales la Rosa y otros.

Y mi contacto personal con opositores en el exilio que me ha permitido conocer quiénes son y lo que hacen. Y me refiero a los miembros del Movimiento Democracia, la UNPACU, el CID, el MCL y muchos otros. Eso incluye a opositores que por diversas razones viajan periódicamente a Cuba.

Con esto quiero decir que sin haber regresado nunca a mi país del que salí muy joven, tengo una buena información sobre la vida cotidiana en Cuba, que muchas veces comparto con mis lectores. Algunos me han comentado que se sorprenden de mi conocimiento de lo que pasa en Cuba. Ese conocimiento no es perfecto, pero cuando escribo trato de proyectar una verdad objetiva.

De ninguno de los opositores que he mencionado, tengo la menor duda de su compromiso con la libertad de Cuba y todos tienen mi apoyo, pues el apoyo a la libertad de Cuba no puede ser selectivo. Puedo asegurar con un nivel de certeza superior al 99% que ninguna de las personas que he mencionado es miembro o informante de la Seguridad del Estado. Todos son opositores reales.

Es indudable que la Seguridad del Estado ha infiltrado y tiene informantes en la mayoría de los grupos opositores, tanto en Cuba como en el Exilio. Eso es inevitable y es parte integral de la lucha. Todos conocemos los métodos del castrismo y no dudo que en alguna ocasión, sin saberlo haya hablado con algún agente o incluso que alguno esté en mi lista de amigos de Twitter o Facebook. Pero pongo mis manos en el fuego por todos y cada uno de los líderes que he mencionado.

No podemos estar de acuerdo al 100% con lo que hacen o lo que dicen, pero eso es una de las cualidades de la democracia. Puedo discrepar de algo que digan Antonio Rodiles o Eliécer Ávila y hasta lo puedo discutir personalmente con ellos, pero los respeto y apoyo porque en la lucha que tenemos no puede existir la unanimidad. Esa solo se da en los totalitarismos autoritarios y el exilio cubano y la oposición cubana es diversa y pluralista.

Algunos critican a Eliécer porque en su célebre debate con Alarcón, usó como ejemplo el visitar el lugar donde murió el Che en Bolivia para cuestionar que el gobierno cubano no permitiera viajar libremente a los cubanos. Les aseguro que Eliécer no tiene la menor intención de ir a ese sitio.

Otros critican a Guillermo Fariñas por sus huelgas de hambre, alegando que solo busca notoriedad y que eso no conduce a nada. Yo puedo no estar de acuerdo, pero lo respeto y es su estilo de lucha.

Otros critican a las Damas de Blanco porque semana tras semana intentan marchar y son reprimidas y arrestadas y lo ven como un acto de masoquismo. Yo las respeto. Las Damas de Blanco han demostrado una constancia de lucha admirable de lucha.

Pero en todos estos casos, solo son discrepancias sobre la estrategia de lucha que cada quien escogió en su momento.

Por encima de eso, nos une el objetivo común de lograr un cambio real en Cuba que revierta todos los males que el castrismo ha traído a Cuba durante casi seis décadas. Una Cuba libre, democrática y plural donde se respeten los derechos humanos y donde se pueda vivir en un régimen de derecho, con división de poderes y donde se respete la propiedad privada, la libre empresa y la economía de libre mercado.

Puede haber diferencias en el cómo, pero ningún opositor tiene toda la razón y todos tienen parte de ella. Por eso mi criterio es apoyar a todos los que hacen algo por Cuba. La sinergia entre todos los grupos opositores es fundamental, como también necesitamos el apoyo de los países libres del mundo, de organizaciones como la ONU y la OEA y todas las ONG que deseen apoyarnos.

Desde luego, no es obligatorio que ninguna persona los apoye a todos o a alguien. Se puede apoyar de manera selectiva. Así algunos apoyarán solo a Cuba Decide, otros apoyarán a Somos+, otros apoyarán a la UNPACU, otros apoyarán a varios y otros no apoyarán a ninguno.

La única fuente “lógica” y “entendible” de ataque a los grupos opositores es el gobierno cubano, sus funcionarios y sus organizaciones satélites como la Unión de Jóvenes Comunistas, la Federación de Mujeres Cubanas, los Asambleístas del Poder Popular, los órganos de represión y todos aquellos comprometidos con el castrismo que son una minoría que tiene mucho poder.

Los demás, no debemos atacar ni denigrar a ningún grupo opositor, aunque no simpaticemos con él. En vez de dirigir nuestros cañones contra algún opositor, debemos dirigirlos contra el gobierno castrista que es la fuente de nuestros males y nuestro objetivo común de lucha y de cambio.

Desde luego, esta es solo mi opinión libre y democrática. Cada quien puede pensar como desee. Si yo tratara de forzar la opinión de alguien, no podría definirme como defensor de la democracia y los derechos humanos.

Algunos critican que el pueblo cubano no se lance a la calle como están haciendo los venezolanos, pero las circunstancias son muy diferentes. Algo que en 1960 o 1961 se hubiera podido hacer en Cuba, yo pienso que hoy no es posible. Tampoco critico a los cubanos que escogieron emigrar para buscar oportunidades, en vez de tratar de lograrlas en Cuba. Les respeto a todos.

Y También es una gran verdad que no todos los cubanos están interesados en lo que pasa en Cuba. A mí no me parece correcto, pero tienen todo su derecho en pensar así. Yo tampoco los critico. Los respeto y los invito a reconsiderar, pero mis cañones están enfocados al castrismo.

Con esta columna, he pretendido aclarar mi posición personal que algunos no comprenden. Incluso he sido injustamente atacado, pero esos son los riesgos de la democracia. Algunos me dicen que pienso así porque no han asesinado a nadie de mi familia, pero sepan que desgraciadamente yo tengo un fusilado en mi familia.

A los que me atacan les digo que no me niego al debate público o privado. Solo exijo que se haga en base a datos y razones y se dejen de lado descalificaciones, insultos y juicios personales. Aunque preferiría que, en vez de atacarme a mí, atacaran al castrismo.


Yo seguiré adelante, apoyando a Joanna, a Manuel, a Iliana, a Eliécer, a Rosa María, a Antonio y a todos. Porque por encima de todo partidismo, yo soy un cubano que desea la liberación de Cuba.

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